Entradas

Mostrando entradas de abril, 2011

Colorín

Imagen
Me contaron hace tiempo que en un lugar muy lejano existió un curioso reino con un curioso rey que había decretado una curiosa ley.

Me dijeron -los mismos que me contaron- que este rey era muy serio, muy formal y muy severo y opinaba que los colores eran cosa de alborotadores y agitadores, signo de frivolidad y no se podían permitir en un reino con tantísima dignidad. Así que el rey Seriedad -que así se llamaba el tal- lo primero que hizo al subir al trono fue emitir una ley que decía así:

Por orden de Su Majestad el Rey Seriedad queda prohibida cualquier muestra de hilaridad. Nada de risas, nada de sonrisas, Ni carcajadas o risotadas. Nada de fiestas, ferias, juegos o juguetes. Nada que cause diversión, ni un poquito ni un montón.

Igualmente quedan prohibidos todos los colores. Desde este mismo instante, todo será gris: grises las ropas, grises las casas, grises los edificios, gris el cielo y el río, grises los árboles y las flores y grises, también, los animales. Prohibida queda, ta…

Rimas alfabéticas

Imagen
Albertina



Albertina es andarina,
andarina y andariega,
andariega y andadora,
andadora y adivina.

Albertina es adivina,
adivina y agorera,
agorera y aojadora,
aojadora y andarina.

Albertina es andarina,
andarina y agorera,
agorera y andariega,
andariega y aojadora,
aojadora y andadora
andadora y adivina.




El aligátor



Un aligátor aletargado,
apáticamente adormilado
y abúlicamente apoltronado,
acecha con aire admirado
a un armadillo acorazado,
atrevidamente ataviado
y alegremente animado.







Las babuchas

El babuchero babilónico
hace bonitas babuchas
y las vende baratuchas
a un bodeguero bucólico.

El bodeguero bucólico
bota y baila en la tenducha
y las devuelve por blanduchas
al babuchero babilónico.




Baile submarino


La ballena Belena
balbucea bajito
bailando con un bonito
una bamba buena, buena.

Borboritos barbotando,
el bogavante Benito,
un bayón está bailando
con un bacalao bajito.



El príncipe Humberto

Imagen
La bella princesita tomó al sapo en la mano con suavidad pero con firmeza y, acercándolo a sus rojos labios, se disponía a besarlo cuando…
- ¡No, no, por favor, no me beses! – gritó aterrorizado el sapo.
- ¿Que no te bese? ¿Por qué no? – Lo interrogó la dulce princesa – Tú eres un sapo, yo soy una princesa, tengo que besarte. Es la tradición, ya sabes…
- Ya, ya sé que es la tradición pero es que… verás… ¿Me permites que te cuente una historia?
- Claro ¿Por qué no? Adelante.
- Muy bien, pues verás…
… El príncipe Humberto era guapo y esbelto.

Elegante, inteligente, educado y responsable.
El príncipe Humberto tenía todo lo que un príncipe podía desear y era todo lo que un príncipe quería ser.
Pero no era feliz. Ni tan siquiera se sentía un poco satisfecho. Tampoco es que fuera desgraciado. Más bien se sentía gris, de lo más gris que puedas imaginar.
El príncipe Humberto cumplía con todos sus deberes sin rechistar: se enfrentaba a dragones cada martes. Jueves y lunes, salvaba a dulces d…