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Mostrando entradas de noviembre, 2012

Viselik busca hermano

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El osito Viselik quería un hermanito y no sabía cómo conseguirlo. Se lo pidió a papá, y también a mamá. Se lo pidió a los abuelos, a Santa Claus, a las hadas y hasta a Superman. Pensó en fabricarlo él mismo pero cuando preguntó cómo se hacía, los adultos se rieron, sin más. Un día que andaba triste, Viselik se tumbó bajo un árbol y, de repente, una voz gritó: -¡Hola! ¿Qué tal? Viselik miró a izquierda y derecha pero no vio nada.

-¿Dónde estás? -preguntó. -¡Aquí! -dijo la voz. Viselik se giró, se volvió a girar y giró otra vez y otra, y otra, y muchas más. -¡Para, para, que me caigo! dijo la voz misteriosa.

El pequeño búho

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-Ya llegó la noche -dice mamá búho-, ya se marchó el sol. He de salir, pequeñín, a buscar alimento para los dos. El pequeño búho, bastante tristón, coge su manta y se va a un rincón. No le gusta la noche, no le gusta el frío, no le gusta nada el nido vacío. El pequeño búho, encogido en su nido, tiembla asustado ante el menor sonido. -¡Qué oscuro está todo! -piensa el pequeñito- ¡Qué miedo que da! Y el buhito, asustado, se encoge aún más. De pronto, no muy lejos, se oye un gran ¡CRRAAAC! -¿Qué es eso que suena? ¿Quién viene para acá? Y el buhito, asustado, se encoge aún más. -¡Seguro que es un ogro con un hambre feroz y como me pille me dará un mordisco o dos! -¡Ay, ay! -se oye allá abajo.