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Mostrando entradas de septiembre, 2015

El monstruo bajo la cama

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Tendido en su cama, Álex escucha. Bajo la cama algo se mueve. Algo se arrastra. Algo araña. Algo tropieza con su hucha. Con la sábana hasta la barbilla, Álex atiende. Bajo la cama algo respira. Algo suspira. Algo se rasca. Algo rechina los dientes.


Con los ojos cerrados, Álex espera. Bajo la cama algo que huele. Algo que ruge. Algo que trepa. Tumbado en la cama,  Álex no grita. Álex no llama. Álex se agita. El monstruo se mueve. El monstruo sisea. Álex lo oye y

El dragón Bramón

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La mascota de Carlitos era un dragón. De nombre, Bramón. Un dragón grandón, zampón y torpón que siempre usaba una bufanda de color rojo chillón porque era muy friolero. Bramón, el dragón, había sido un regalo de su tío Vito, el explorador, que lo había traído, cuando no era más que un huevo, de uno de sus fantásticos viajes a uno de esos países lejanos con nombres la mar de raros. El dragón era un buenazo, amable, cariñoso y muy divertido aunque, eso sí, no podía evitar meter la pata... y era una pata muy grande. Cuando Bramón salió del huevo, era tan, tan pequeñito que podía dormir en la misma cama que Carlitos. No había problemas para darle de comer porque comía muy poquito. Si, al tomar el desayuno, acababa derramando la leche y usando el tazón de sombrero, todos se reían. Si de un estornudo chamuscaba las cortinas del salón, nadie se enfadaba. Y si, probando sus alas, terminaba enredado en la lámpara del techo a todos les parecía la mar de mono. Pero el tiempo pasaba y Bramón crecía y, cua…