Antonia la momia
no puede dormir,
las vendas le pican
y empieza a gruñir.
Si por ella fuera
se levantaría,
pero le da miedo
lo que hay afuera.
Por ahí suena un ruido,
y por allí un crujido,
por allá un sonido
y... ¿qué es eso que ha oído?
Antonia se tapa,
se sube la manta,
las vendas le pican,
pero ella se aguanta.
¿Qué es ese zumbido?
Tiembla la momia.
¿Y ese chasquido?
Se espanta Antonia.
El miedo es muy grande,
empieza a llorar,
y cogiendo mucho aire
grita: ¡Mamá!
—¿Qué pasa, Antonia?
pregunta mamá.
—Que las vendas pican...
Y creo que hay monstruos
rondando por ahí.
—Tienes las vendas
llenas de arena,
las vamos a cambiar.
Y aquí no hay más monstruos
que tú, papá, yo y nadie más.
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