miércoles, 7 de octubre de 2026

El jersey del esqueleto

 

 Un esqueleto con peto

buscaba el jersey perfecto

para primavera y verano,

para otoño y para invierno.


¿Era un esqueleto coqueto?

¿Tenía un hobby secreto?

¿Se había cansado de su viejo peto?


No, no, nada de eso.


¿Estaba, tal vez, su armario incompleto?

¿Buscaba, quizás, un jersey amuleto?

¿O sólo se trataba de un esqueleto inquieto?


No, no, nada de eso.


Es que es sólo huesos

y el peto poco le abriga.,

vaya, que le entra un frío

por debajo de las costillas....


Estuvo buscando y buscando,

de tienda en tienda andando,

diez mil jerseys revisando,

y todo el tiempo temblando.


Hasta que, mirando un escaparate,

finalmente lo encontró,

justo lo que buscaba...

¡Allí estaba!


Era color chocolate,

no era grande ni pequeño,

las mangas daban calor,

aquello era su sueño.


Con su jersey y su peto

se sintió como un magnate.

Iba la mar de elegante.


Y, lo que era más importante,

se acabó el pasar frío,

el temblar y los castañeteos.



martes, 6 de octubre de 2026

Un demonio demoníaco (25 días para Halloween)

 

Un demonio demoníaco

decidió comerse un taco

porque se veía muy flaco.


Y estando comiendo el taco

el demonio demoníaco

entró el hombre del saco

hablando con un macaco 

nada menos que en polaco.


Y detrás llegó un caco

pensando en dar un atraco,

y al ver al demonio demoníaco

al hombre del saco 

y al macaco hablando polaco,

empezó a sudarle el sobaco.


El demonio demoníaco

siguió comiendo su taco,

el hombre del saco

siguió hablando con el macaco,

no lo olvides, en polaco.

Y el caco

olvidó el atraco.




lunes, 5 de octubre de 2026

Antonia la momia (26 días para Halloween)

 Antonia la momia

no puede dormir,

las vendas le pican

y empieza a gruñir.

Si por ella fuera

se levantaría,

pero le da miedo

lo que hay afuera.

Por ahí suena un ruido,

y por allí un crujido,

por allá un sonido

y... ¿qué es eso que ha oído?

Antonia se tapa,

se sube la manta,

las vendas le pican,

pero ella se aguanta.

¿Qué es ese zumbido?

Tiembla la momia.

¿Y ese chasquido?

Se espanta Antonia.

El miedo es muy grande,

empieza a llorar,

y cogiendo mucho aire

grita: ¡Mamá!

—¿Qué pasa, Antonia? 

pregunta mamá.

—Que las vendas pican...

Y creo que hay monstruos

rondando por ahí.

—Tienes las vendas 

llenas de arena,

las vamos a cambiar.

Y aquí no hay más monstruos

que tú, papá, yo y nadie más.





domingo, 4 de octubre de 2026

Un problema, problema (27 días para Halloween)

 

El niño lobezno

tenía un problema,

un problema tremendo,

un problema, problema.


Al niño lobezno

no le preocupa

que salga la luna,

disfruta mucho cuando está llena.


Tampoco le importa

que se rompa su ropa,

ni afilarse las garras,

ni tener los colmillos

tamaño espada.


Menos le importa aullar

y hacer coros

o correr por el monte

y luchar y sudar.


No señor, nada de eso,

pero el pelo... Ay, el pelo...

Eso sí que es un problema,

pero problema, problema.


Porque el niño lobezno

tiene alergia al vello

y cuando se transforma

estornuda sin remedio.


Atchís por acá,

Atchús por allá,

se pasa la noche

venga a estornudar.


Y el picor horroroso,

y los ojos llorosos,

no digáis que no es un problema,

pero problema, problema.



sábado, 3 de octubre de 2026

Ramiro Vampiro (28 días para Halloween)

 

Ramiro Vampiro

se queja y lloriquea,

se ha roto un colmillo

y duele que no veas.


Ramiro Vampiro

llora y se lamenta, 

sin ese canino

¿cómo se alimenta?


Camila Vampira

lo mira y bosteza,

mira que eres berza,

¡vete al dentista!


Ramiro Vampiro

tras pensarlo un poco,

hizo caso a Camila

y acudió al dentista.


Ramiro Vampiro

ya no se queja,

y a todos enseña

su diente de oro.´


Hasta la noche,

que sale de caza,

y el dichoso colmillo

alerta a su presa..





viernes, 2 de octubre de 2026

Los fantasmas de Miguel (29 días para Halloween)

 

Me llamo Miguel,

me voy a mudar

y tengo un problema

que no sé solucionar.

 

Ya he guardado

mis libros y juegos,

mis coches, mis legos,

mis lápices nuevos.


Ya están en sus cajas

mi ropa de invierno,

mis cosas de aseo,

mis pinturas y cuadernos.


Pero hay algo que aún no he logrado:

que mis fantasmas se queden doblados.

No hay modo que se queden guardados.


Intenté que Barto,

el fantasma  de mi cuarto,

se metiera en una caja...

y se escapó por abajo.


Luego pedí a Alina,

que adora la cocina,

que se metiera

 en la caja de las cortinas...

y se escondió en la harina.


Después llamé a Tomasa,

que vive en la terraza,

le enseñé la caja,

le pedí que entrara.

¿Y sabéis qué hizo?

Mirarme pasmada.


Luego fui a por Ascanio,

que siempre está en el baño,

y le señalé la caja

donde iban los paños,

me miró muy fijo 

empezó con jaja,

siguió con jojo,

media vuelta se dio

y me dejó tirado.

Y así fui pasando

por todos mis fantasmas,

que uno por uno

me fueron ignorando.


Yo, cada vez,

estaba más apenado,

ni uno solo había guardado.

¿No vendría ninguno conmigo?

¿Me iba a quedar sin amigos?

¿Qué iba a hacer yo

cuando me hubiera marchado?


Con mucha tristeza

me subí al coche,

y bajé la cabeza

por no despedirme 

de mi casa vieja,

ni ver a mis fantasmas,

mis viejos amigos,

quedarse allí

y no venir conmigo.


El viaje en el coche

duró hasta la noche.

Cuando llegamos 

la luna ya brillaba.

Y cuando entramos

en nuestro nuevo hogar

yo no tenía ni ganas de hablar.


Cené con desgana

y enseguida 

quise irme a la cama.


Cogí mi maleta,

subí la escalera,

la puse en una banqueta,

abrí la cremallera...

Y de allí salieron volando:

Alina, Tomasa y Barto,

y todo el resto se fue desdoblando.

Y, al final, 

primero con jaja

y luego con jojo

apareció Ascanio

preguntando por el baño.


Aquella noche dormí

feliz y relajado

porque todos mis amigos

también se habían mudado.





El jersey del esqueleto

    Un esqueleto con peto buscaba el jersey perfecto para primavera y verano, para otoño y para invierno. ¿Era un esqueleto coqueto? ¿Tenía ...