miércoles, 28 de octubre de 2026

El monstruo del lago (3 días para Halloween)

 

El monstruo del lago

que es muy despistado

olvidó que estuvo con Marieta

jugando a las marionetas.

Cuando acabó la historieta,

el monstruo se despidió

y a casa regresó

en casi nada pensando;

de pronto notó un picor

en la cola y le pareció extraño,

y al volverse para mirar

se dio un susto sin igual

al ver la marioneta colgando,

pues no se la había quitado.




martes, 27 de octubre de 2026

El monstruito tímido (4 días para Halloween)

 

Hay un monstruo bajo mi cama,

que no da miedo, 

ni mucho, ni poco, ni nada.

Que se esconde muy quedo,

siempre muy quieto,

sin que nadie escuche nada,

sin a nadie molestar.

Y es que el pobre es tan tímido,

que ni intenta asustar,

y es tan retraído,

que  no quiere ni hablar.

Allá abajo juega tranquilo,

con mis juguetes perdidos,

con pelusas y botones descosidos.

Cuando al llegar la noche,

mamá me mete en la cama,

me arropa, se ríe y me canta,

el monstruito escucha y calla.

Y al quedarnos los dos solos,

bajito y quedito me llama,

yo me bajo de la cama

y me arrastro en pijama,

hasta quedarme a su lado.

Allí los dos tranquilitos,

charlamos muy bajito,

nos reímos un poquito,

y jugamos un ratito.

Cuando llegan los bostezos,

nos damos las buenas noches,

él se acurruca satisfecho

y yo vuelvo a mi lecho,

con mil bostezos lentos.

los dos felices y contentos.

El monstruo bajo mi cama

no da miedo,

ni mucho, ni poco ni nada,

es mi amigo,  mi compañero,

y no lo cambio por nada.




lunes, 26 de octubre de 2026

La mansión encantada (5 días para Halloween)

 

Todo el mundo en el pueblo sabía que la mansión de la colina era una casa encantada, más que encantada, encantadísima... Pero nadie le tenía miedo. El visitante que llegaba al pueblo, cuando oía hablar de la mansión encantada, abría mucho los ojos, todo asustado, empezaba a temblar y bajaba la voz como si alguien estuviera escuchando.

Y la gente del pueblo se reía a carcajadas.

Y el visitante miraba a todos con cara de pasmo y sin entender nada.

Luego lo invitaban a ir a la casa y el visitante, claro, se negaba.

Pero siempre había alguien que insistía e insistía:

—Verás que no pasa nada.

Y tanto insistían que, al final, el visitante aceptaba... Eso sí, antes se llevaba todas las cruces que encontraba, se bañaba en agua bendita, se colgaba ajos, se metía una estaca en el bolso, sal para círculos mágicos, una cucharilla de plata, una herradura de la suerte, un trébol en el ojal... Y una manta para taparse hasta la nariz, que todo el mundo sabe que es lo mejor para defenderse de los monstruos.

Y la gente del pueblo volvía a reírse, pero le dejaban ir así, cargado como un burro mágico, con lo cual llegaba a la puerta de la casa, en la cima de la colina, con la lengua fuera y arrastrando los pies.


Y, entonces, llegaba la primera sorpresa del visitante: la casa no se estaba cayendo a trozos, sino todo lo contrario. Era una mansión preciosa, con un jardín la mar de cuidado, recién pintada y con muy buen aspecto y, encima, al tocar sonaban unas campanillas muy agradables.

La segunda sorpresa era que la Mansión, sí, sí, la Mansión, les daba la bienvenida con una preciosa voz de abuelita y dentro olía a galletas recién hechas.

Cuando aparecía el primer fantasma, el visitante corría a esconderse bajo la manta que ya tenía preparada, pero casi enseguida se daba cuenta de que aquel fantasma y los que le seguían eran la mar de amables y educados. Y lo mismo ocurría con los dos vampiros, los tres hombres lobo y las cuatro momias. Al monstruo de debajo de la cama le costaba presentarse porque era muy tímido, y también salían a saludar unas hermanas gemelas que se acababan las frases la una a la otra, una bruja maruja a la que le gustaba más cotorrear que embrujar, un par de zombis que no dejaban de perder trozos... Y un montón de monstruos más, pero todos súper educados, amables y divertidos.

Era entonces cuando el visitante entendía por qué nadie en el pueblo tenía miedo a la mansión, porque no se llamaba encantada por estar embrujada, sino porque era, efectivamente, una mansión feliz y con mucha alegría.

Vamos, que era una mansión encantada de la vida.


domingo, 25 de octubre de 2026

Espejito, espejito... (6 días para Halloween)

 

Hoy la malvada reina que, como ya sabréis, es más bruja que reina, fue a visitar a su Espejo Mágico y se llevó una sorpresa que no se esperaba (por eso es una sorpresa, claro). Al colocarse frente a su reflejo y decir lo mismo de siempre (¡qué poca originalidad!), aquello de:

—Espejito, espejito mágico, ¿quién es la más bella de todo el reino y más allá?

Se quedó esperando. Así, como espera ella, toda tiesa y con cara de asco.

Y esperó.

Y volvió a esperar.

Y siguió esperando.

Hasta que se le ocurrió fijarse, porque no sé si sabéis que las reinas se fijan poco en lo que pasa a su alrededor, especialmente las malvadas, bueno, pues a lo que iba, que estuvo esperando hasta que se le ocurrió fijarse y vio algo en el espejo.

Se acercó, se acercó mucho, porque es miope pero no se pone gafas, cogió el papel, se lo pegó a la cara y leyó:


Su malvada majestad, sepa usted que dimito. Me cansé de ser un espejo mágico y he decidido ir a ver mundo que es mucho más divertido. Ya sé que se va a enfadar, pero para cuando eso ocurra yo ya estaré lejos así que a mí... Plim.


P.S.: Hay cientos de chicas en el reino y más allá mucho más bellas que su malvada majestad (si no lo digo, reviento).

jueves, 22 de octubre de 2026

La araña que araña (9 días para Halloween)


 La araña que araña

metía cizaña

hila que te hila 

en su telaraña.

Hablaba y hablaba

sobre la piraña,

que qué malhablada,

y hay que ver qué huraña:


Y mejor no hablo de la musaraña,

pues menuda alimaña,

a la que te descuidas, te engaña.

¿Y qué me dices de esa ardilla tacaña,

que no te presta ni una castaña?



Y así continúa la araña que araña

metiendo cizaña,

hila que te hila

en su telaraña,

allá, en la cabaña.


El monstruo del lago (3 días para Halloween)

  El monstruo del lago que es muy despistado olvidó que estuvo con Marieta jugando a las marionetas. Cuando acabó la historieta, el monstruo...