viernes, 9 de octubre de 2026

El Coco se come el coco (22 días para Halloween)


 El Coco se come un coco,

mientras se calienta el coco,

pensando cosas de Coco.


¿Por qué le llaman Coco,

si al coco no se parece?

El coco que come el Coco,

es redondo como un moco,

mientras que él, el Coco,

es... es... espera un poco...

¿Cómo es el Coco

que se come un coco,

mientras se calienta el coco,

pensando cosas de Coco?


El Coco que come un coco

se levanta poco a poco,

llevando en la mano el coco

hacia su espejo barroco.


El Coco mira su coco

y luego él se mira un poco

intentando comparar el coco

con su coco.


El coco que come el Coco

es peludo y circular,

bueno esférico... bah, qué más da,

y el Coco que se come el coco....

es... es... El Coco se vuelve a mirar...

Pero el Coco que se come el coco,

allí no parece estar.


—Espera un poco.

Le dice el Coco a su coco.

—Claro que no veo mi coco, coco.

¿Cómo lo voy a ver?

Si no enciendo la luz no veré

ni mi coco ni tu coco.


El Coco, con su coco,

se acerca al foco,

enciende la luz,

y vuelve al espejo barroco.


—Espera, que me coloco.

Le dice el Coco a su coco.

Se coloca de perfil,

sujetando bien su coco,

mira de allí a aquí...


Y no entiende ni un poco.

¿Era aquello una mano,

un tentáculo o un codo?


¿Y aquello de más allá,

era pie, pezuña o pata?

¿Y era su coco un coco,

tenía boca, pico o morro?


El Coco gira que gira,

sin dejar de comer su coco,

pero por más que se gire,

no entiende ni mucho ni poco.


—¿Sabes qué? —le dice al coco.

_Que me da así como igual,

yo soy el Coco y ya.


Vuelve a sentarse el Coco

y vuelve a comer su coco

mientras se calienta el coco

pensando cosas de Coco.



jueves, 8 de octubre de 2026

El hombre del saco (23 días para Halloween)

 

El hombre del saco

anda cabizbajo,

más triste que un ajo,

ya lleva así un rato.


En verdad ya son años

que anda tristón,

él nunca ha hecho daño

ni a un ratón.


Pero todos le temen,

a todos asusta

y eso no le gusta.


Esas historias 

que cuenta la gente

son todo mentiras,

todo el mundo miente.


El hombre del saco

suspira muy fuerte

y dice al de enfrente:

—Dicen que mi saco 

va todo vacío,

para llenarlo de niños,

de niños malos

y hasta alguno bueno.

¡Mentira cochina!

¡Mentira podrida!

Lo llevo bien lleno 

de dulces y golosinas.


Dicen que soy feo,

que doy mucho miedo.

¡Mentira cochina!

¡Mentira podrida!

Hombre, no soy guapo,

pero feo, feo tampoco me veo.


Si un niño come poco,

dice su mamá:

—Mira que el hombre del saco

se te va a llevar.

¡Mentira cochina!

¡Mentira podrida!

¿A mí que me importa

si comen mucho o poco

si no les gusta el guiso

y prefieren las tortas?


Y si no obedece,

dice su papá;

—Mira que el hombre del saco

se te va a llevar.

¡Mentira cochina!

¡Mentira podrida!

¿A mí qué me importa 

quién desobedece,

o que un niño

se mantenga en sus trece?


Dicen que me paso

 el día de paseo,

que por las noches 

por la calle merodeo,

a ver cuánto niño

en el saco me llevo.

¡Mentira cochina!

¡Mentira podrida!

Por el día trabajo,

arreglo mi saco,

sólo paseo lo justo y necesario.


Y durante la noche,

ya me dirás,

si no se ve nada,

¿qué voy a vigilar?

Me quedo en casita,

viendo una serie,

leyendo un libro

haciendo la cena

y durmiendo en mi camita.


El hombre del saco

mira al de enfrente,

suspira muy fuerte

y se va cabizbajo,

más triste que un ajo.



miércoles, 7 de octubre de 2026

El jersey del esqueleto (24 días para Halloween)

 

 Un esqueleto con peto

buscaba el jersey perfecto

para primavera y verano,

para otoño y para invierno.


¿Era un esqueleto coqueto?

¿Tenía un hobby secreto?

¿Se había cansado de su viejo peto?


No, no, nada de eso.


¿Estaba, tal vez, su armario incompleto?

¿Buscaba, quizás, un jersey amuleto?

¿O sólo se trataba de un esqueleto inquieto?


No, no, nada de eso.


Es que es sólo huesos

y el peto poco le abriga.,

vaya, que le entra un frío

por debajo de las costillas....


Estuvo buscando y buscando,

de tienda en tienda andando,

diez mil jerseys revisando,

y todo el tiempo temblando.


Hasta que, mirando un escaparate,

finalmente lo encontró,

justo lo que buscaba...

¡Allí estaba!


Era color chocolate,

no era grande ni pequeño,

las mangas daban calor,

aquello era su sueño.


Con su jersey y su peto

se sintió como un magnate.

Iba la mar de elegante.


Y, lo que era más importante,

se acabó el pasar frío,

el temblar y los castañeteos.



martes, 6 de octubre de 2026

Un demonio demoníaco (25 días para Halloween)

 

Un demonio demoníaco

decidió comerse un taco

porque se veía muy flaco.


Y estando comiendo el taco

el demonio demoníaco

entró el hombre del saco

hablando con un macaco 

nada menos que en polaco.


Y detrás llegó un caco

pensando en dar un atraco,

y al ver al demonio demoníaco

al hombre del saco 

y al macaco hablando polaco,

empezó a sudarle el sobaco.


El demonio demoníaco

siguió comiendo su taco,

el hombre del saco

siguió hablando con el macaco,

no lo olvides, en polaco.

Y el caco

olvidó el atraco.




lunes, 5 de octubre de 2026

Antonia la momia (26 días para Halloween)

 Antonia la momia

no puede dormir,

las vendas le pican

y empieza a gruñir.

Si por ella fuera

se levantaría,

pero le da miedo

lo que hay afuera.

Por ahí suena un ruido,

y por allí un crujido,

por allá un sonido

y... ¿qué es eso que ha oído?

Antonia se tapa,

se sube la manta,

las vendas le pican,

pero ella se aguanta.

¿Qué es ese zumbido?

Tiembla la momia.

¿Y ese chasquido?

Se espanta Antonia.

El miedo es muy grande,

empieza a llorar,

y cogiendo mucho aire

grita: ¡Mamá!

—¿Qué pasa, Antonia? 

pregunta mamá.

—Que las vendas pican...

Y creo que hay monstruos

rondando por ahí.

—Tienes las vendas 

llenas de arena,

las vamos a cambiar.

Y aquí no hay más monstruos

que tú, papá, yo y nadie más.





domingo, 4 de octubre de 2026

Un problema, problema (27 días para Halloween)

 

El niño lobezno

tenía un problema,

un problema tremendo,

un problema, problema.


Al niño lobezno

no le preocupa

que salga la luna,

disfruta mucho cuando está llena.


Tampoco le importa

que se rompa su ropa,

ni afilarse las garras,

ni tener los colmillos

tamaño espada.


Menos le importa aullar

y hacer coros

o correr por el monte

y luchar y sudar.


No señor, nada de eso,

pero el pelo... Ay, el pelo...

Eso sí que es un problema,

pero problema, problema.


Porque el niño lobezno

tiene alergia al vello

y cuando se transforma

estornuda sin remedio.


Atchís por acá,

Atchús por allá,

se pasa la noche

venga a estornudar.


Y el picor horroroso,

y los ojos llorosos,

no digáis que no es un problema,

pero problema, problema.



El Coco se come el coco (22 días para Halloween)

  El Coco se come un coco, mientras se calienta el coco, pensando cosas de Coco. ¿Por qué le llaman Coco, si al coco no se parece? El coco q...