martes, 13 de octubre de 2026
lunes, 12 de octubre de 2026
Aparcamiento brujil (19 días para Halloween)
En este aparcamiento
sólo aparcan las escobas,
si vuelas en aspiradora,
o eres una aventurera
que llega en ala delta
tendrás que pagar un extra.
Los robots aspiradora,
las eléctricas escobas,
los nuevos patinetes
y hasta los monopatines,
tendrán que dejarse arriba
con todos los modernines.
domingo, 11 de octubre de 2026
sábado, 10 de octubre de 2026
De brujas y hadas (21 días para Halloween)
Patuja la bruja
y su prima Peluja
están dibuja que dibuja,
con tiza, con ceras
con lápiz y acuarelas,
concentradas y tranquilas
calladas y divertidas.
Y entonces llegó Cascada,
un hada la mar de pesada,
con su hermana Calada
hablando ambas a paladas.
Charlaban de todo y de nada;
de cómo hacer empanadas
o de cómo bailar lambada.
Patuja y Peluja
seguían dibuja que dibuja,
con tiza, con ceras,
con lápiz y acuarelas...
O más bien lo intentaban,
mientras las hadas hablaban,
charlaban, platicaban,
gritaban y voceaban,
y ni para respirar paraban.
Patuja la bruja
y su prima Peluja
intentan seguir dibuja que dibuja,
con lápiz y acuarelas,
con tizas y con ceras...
¿O era con lápiz y con ceras
con tizas y acuarelas?
Patuja miró a Peluja
y Peluja miró a Patuja
y dijo Patuja a Peluja:
—Ya NO sé qué estaba haciendo.
Y dijo Peluja a Patuja:
—Yo no puedo ni pensar.
Y dijeron ambas al tiempo:
—¡Es que no paran de hablar!
Mientras, las hadas pesadas
vuelan por toda la sala,
hablando de todo y de nada:
de cojines y almohadas
de princesas aleladas,
de manzanas y granadas.
Patuja y Peluja,
ya no dibujan
miran a las hadas
con caras cansadas.
Patuja la bruja
susurró una vez,
y su prima Peluja
contó hasta tres.
Y lanzaron un hechizo
a las hadas pesadas.
Cascada se quedó callada
y callada quedó Calada,
y de pronto en aquella sala
no se oyó ni una palabra.
Patuja sonrió a Peluja
y Peluja sonrió a Patuja,
por fin volvía la paz,
ahora, a dibujar
con lápiz y acuarelas,
con tizas y con ceras...
Y entonces llegó el horror,
el espanto y el terror.
Cascada un grito lanzó
y Calada en llanto cayó.
Espantadas y asustadas
lloraban y pataleaban,
gritaban y berreaban.
El ruido que ahora armaban
era peor que su cháchara alocada.
Peluja miró a Patuja
y Patuja miró a Peluja:
—¿Qué tal unos tapones?
dijo Patuja la bruja.
—De los que parecen botones
respondió su prima Peluja.
Y tal como dijeron
enseguida lo hicieron.
deshicieron el hechizo
y se pusieron tapones.
Cascada y Calada
las dos hadas pesadas
volvieron a hablar a paladas,
de esto, de aquello,
de todo y de nada.
Y Patuja la bruja
y su prima Peluja
están de nuevo dibuja que dibuja,
con tiza, con ceras
con lápiz y acuarelas,
concentradas y tranquilas
calladas y divertidas.
viernes, 9 de octubre de 2026
El Coco se come el coco (22 días para Halloween)
El Coco se come un coco,
mientras se calienta el coco,
pensando cosas de Coco.
¿Por qué le llaman Coco,
si al coco no se parece?
El coco que come el Coco,
es redondo como un moco,
mientras que él, el Coco,
es... es... espera un poco...
¿Cómo es el Coco
que se come un coco,
mientras se calienta el coco,
pensando cosas de Coco?
El Coco que come un coco
se levanta poco a poco,
llevando en la mano el coco
hacia su espejo barroco.
El Coco mira su coco
y luego él se mira un poco
intentando comparar el coco
con su coco.
El coco que come el Coco
es peludo y circular,
bueno esférico... bah, qué más da,
y el Coco que se come el coco....
es... es... El Coco se vuelve a mirar...
Pero el Coco que se come el coco,
allí no parece estar.
—Espera un poco.
Le dice el Coco a su coco.
—Claro que no veo mi coco, coco.
¿Cómo lo voy a ver?
Si no enciendo la luz no veré
ni mi coco ni tu coco.
El Coco, con su coco,
se acerca al foco,
enciende la luz,
y vuelve al espejo barroco.
—Espera, que me coloco.
Le dice el Coco a su coco.
Se coloca de perfil,
sujetando bien su coco,
mira de allí a aquí...
Y no entiende ni un poco.
¿Era aquello una mano,
un tentáculo o un codo?
¿Y aquello de más allá,
era pie, pezuña o pata?
¿Y era su coco un coco,
tenía boca, pico o morro?
El Coco gira que gira,
sin dejar de comer su coco,
pero por más que se gire,
no entiende ni mucho ni poco.
—¿Sabes qué? —le dice al coco.
_Que me da así como igual,
yo soy el Coco y ya.
Vuelve a sentarse el Coco
y vuelve a comer su coco
mientras se calienta el coco
pensando cosas de Coco.
jueves, 8 de octubre de 2026
El hombre del saco (23 días para Halloween)
El hombre del saco
anda cabizbajo,
más triste que un ajo,
ya lleva así un rato.
En verdad ya son años
que anda tristón,
él nunca ha hecho daño
ni a un ratón.
Pero todos le temen,
a todos asusta
y eso no le gusta.
Esas historias
que cuenta la gente
son todo mentiras,
todo el mundo miente.
El hombre del saco
suspira muy fuerte
y dice al de enfrente:
—Dicen que mi saco
va todo vacío,
para llenarlo de niños,
de niños malos
y hasta alguno bueno.
¡Mentira cochina!
¡Mentira podrida!
Lo llevo bien lleno
de dulces y golosinas.
Dicen que soy feo,
que doy mucho miedo.
¡Mentira cochina!
¡Mentira podrida!
Hombre, no soy guapo,
pero feo, feo tampoco me veo.
Si un niño come poco,
dice su mamá:
—Mira que el hombre del saco
se te va a llevar.
¡Mentira cochina!
¡Mentira podrida!
¿A mí que me importa
si comen mucho o poco
si no les gusta el guiso
y prefieren las tortas?
Y si no obedece,
dice su papá;
—Mira que el hombre del saco
se te va a llevar.
¡Mentira cochina!
¡Mentira podrida!
¿A mí qué me importa
quién desobedece,
o que un niño
se mantenga en sus trece?
Dicen que me paso
el día de paseo,
que por las noches
por la calle merodeo,
a ver cuánto niño
en el saco me llevo.
¡Mentira cochina!
¡Mentira podrida!
Por el día trabajo,
arreglo mi saco,
sólo paseo lo justo y necesario.
Y durante la noche,
ya me dirás,
si no se ve nada,
¿qué voy a vigilar?
Me quedo en casita,
viendo una serie,
leyendo un libro
haciendo la cena
y durmiendo en mi camita.
El hombre del saco
mira al de enfrente,
suspira muy fuerte
y se va cabizbajo,
más triste que un ajo.
miércoles, 7 de octubre de 2026
El jersey del esqueleto (24 días para Halloween)
Un esqueleto con peto
buscaba el jersey perfecto
para primavera y verano,
para otoño y para invierno.
¿Era un esqueleto coqueto?
¿Tenía un hobby secreto?
¿Se había cansado de su viejo peto?
No, no, nada de eso.
¿Estaba, tal vez, su armario incompleto?
¿Buscaba, quizás, un jersey amuleto?
¿O sólo se trataba de un esqueleto inquieto?
No, no, nada de eso.
Es que es sólo huesos
y el peto poco le abriga.,
vaya, que le entra un frío
por debajo de las costillas....
Estuvo buscando y buscando,
de tienda en tienda andando,
diez mil jerseys revisando,
y todo el tiempo temblando.
Hasta que, mirando un escaparate,
finalmente lo encontró,
justo lo que buscaba...
¡Allí estaba!
Era color chocolate,
no era grande ni pequeño,
las mangas daban calor,
aquello era su sueño.
Con su jersey y su peto
se sintió como un magnate.
Iba la mar de elegante.
Y, lo que era más importante,
se acabó el pasar frío,
el temblar y los castañeteos.
Brujas modernas (18 días para Halloween)
Nunca debí hacer caso a Malena la Moderna y cambiar la magia por la electricidad. «Es el futuro», me dijo. Y aquí me tenéis...
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Theresa no quería ser princesa y así se lo había dicho al rey -su padre- y a la reina -su madre- unas seis mil setecientas veces -ve...
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Patuja la bruja y su prima Peluja están dibuja que dibuja, con tiza, con ceras con lápiz y acuarelas, concentradas y tranquilas calladas ...









