Un esqueleto con peto
buscaba el jersey perfecto
para primavera y verano,
para otoño y para invierno.
¿Era un esqueleto coqueto?
¿Tenía un hobby secreto?
¿Se había cansado de su viejo peto?
No, no, nada de eso.
¿Estaba, tal vez, su armario incompleto?
¿Buscaba, quizás, un jersey amuleto?
¿O sólo se trataba de un esqueleto inquieto?
No, no, nada de eso.
Es que es sólo huesos
y el peto poco le abriga.,
vaya, que le entra un frío
por debajo de las costillas....
Estuvo buscando y buscando,
de tienda en tienda andando,
diez mil jerseys revisando,
y todo el tiempo temblando.
Hasta que, mirando un escaparate,
finalmente lo encontró,
justo lo que buscaba...
¡Allí estaba!
Era color chocolate,
no era grande ni pequeño,
las mangas daban calor,
aquello era su sueño.
Con su jersey y su peto
se sintió como un magnate.
Iba la mar de elegante.
Y, lo que era más importante,
se acabó el pasar frío,
el temblar y los castañeteos.

