Entradas

Mostrando entradas de 2016

El abeto Aniceto

Imagen
Cierto día en que me aburría me fui a pasear a un abetal que cerca de casa había y entablé conversación con un abeto gigantón que su historia me contó. 
Resulta que Aniceto (que así se llamaba el abeto) era, allá de joven, pequeño y algo canijo porque, por mucho que lo intentaba, al sol no alcanzaba. Todos a su alrededor eran enormes abetos, más altos que montañas, y la luz le tapaban de modo que Aniceto se conformaba con algún rayo que otro que a ellos se les escapaba.
Aniceto probó a estirarse, pero no pudo. Probó a retorcer sus ramas, pero no pudo. Probó a pedirles a los grandones que se apartaran un poco, pero no le hicieron caso ninguno. Y así pasó la primavera, y pasó el verano, y pasó el otoño y llegó el invierno, y todos los abetos, incluido Aniceto, quedaron adormilados bajo una manta de blanca nieve.
Y me contó el abeto que, ese invierno, cuando más aletargado estaba, despertó repentinamente porque alguien lo estaba sacudiendo. El pequeño Aniceto, asustado, notó que lo arrancab…

Estornudo Morrocotudo

Imagen
A Estornudo Morrocotudo, gordinflón y mofletudo, le gusta mucho jugar. hacer muchas travesuras, enredar y alborotar. Siempre anda el estornudo, gordinflón y mofletudo, buscando a quien molestar, a quien hacer cosquillas hasta hacerlo estornudar. Cuando ve a don Elefante no lo puede resistir. con esa trompa elegante el estornudo se oirá en París. Se acerca muy despacio, intentando no hacer ruido, y al pasar don Elefante, con esas patas gigantes, Estornudo Morrocotudo, gordinflón y mofletudo, de un salto sube a la trompa. El elegante elefante, se detiene de repente, arruga la enorme nariz,

La casa destartalada

Imagen
¡Qué cosa más rara! Mira allá, a lo alto de la colina, a la casa abandonada, sí, sí, esa, la  destartalada, la que los niños miran de lejos, sin acercarse para nada, porque dicen que hay fantasmas, y monstruos, y cientos de arañas, esa casa, ¿la ves?, esta noche está toda iluminada. ¡Qué cosa más rara! -Alguien se habrá mudado- dice doña Engracia haciendo ganchillo. -Pues yo ni me he enterado-. responde don Rafael mordiendo su bocadillo. Y los niños, emocionados, deciden que esa noche, en esa casa, harán truco o trato.