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Mostrando entradas de marzo, 2011

Duendes

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Érase que se era un duendecillo de nombre Amaranto. Un duendecillo chiquito, chiquito, no más alto que un lápiz.
Érase que se era un duendecillo pequeñajo, chiquitajo y con mucho desparpajo, que malo, lo que se dice malo, no era pero travieso... ufff... travieso lo era un rato.

Érase que se era que traía fritos al resto de los duendes. Sobre todo a los duendes más viejos del bosque a los que hacía perrerías día, tras día, tras día.

En cierta ocasión, por ejemplo, Amaranto pasó toda una noche taponando con hojas secas las puertas de las casas de todos sus vecinos duendes y no veas la que se armó cuando, por la mañana, quisieron salir.

Otra vez robó las nueces que las ardillas habían estado recolectando durante todo el otoño y luego olvidó dónde las había escondido. Menos mal que lo recordó a tiempo o a saber qué habría sido de las pobres ardillas ese invierno.
Un día se dedicó a robar los huevos de todos los nidos que encontró. Tomó los huevos del pájaro carpintero y los puso en el nido d…

El gato Garabato

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El gato Garabato durmiendo en su zapato, descansa y sueña a ratos.
¿Con qué sueña Garabato?
Cojamos las gafas de investigar y busquemos datos.
A ver, a ver…
Sueña… con ratones de chocolate, lagos de leche y peces de gominola.
Y que vive en la Luna.
Y con ovillos de lana.
Que es un feroz león.
Que puede hacer magia y que vive con brujas.
Sueña con cascabeles cantarines y lazos de colorines.
Sueña que es el mejor maullando a la noche.
Y sueña que nada le puede asustar.
Sueña Garabato sueños llenos de seres extraños.
Tiene pesadillas y le persiguen pescadillas.
Tiene sueños que nunca acaban y otros que nunca empiezan.
Sueña con flores que crecen en el aire, con lluvia que cae desde abajo y nieve que quema.
Sueña Garabato que vive más aventuras que el Gato con Botas y que sonríe como el Gato de Cheshire.
Sueña en rojo, en verde y en naranja.
Sueña en do, en re y en fa.
Sueña con olores, sabores y colores.
Sueña que sus garras son de gom

Miguelín y las hadas

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Con un cazamariposas y una pequeña caja de cartón, Miguelín está en el parque cazando hadas. Quiere demostrarle a su hermano Toño que las hadas, por mucho que él diga lo contrario, sí que existen.
Con mucho sigilo, Miguelín se mueve entre los árboles intentando no hacer ningún ruido. Si hiciera ruido las hadas se asustarían, si las hadas se asustaran saldrían huyendo, si salieran huyendo Miguelín no podría atraparlas y si no pudiera atraparlas no podría demostrar que existen, así que es mejor no asustar a las hadas. Claro que, cuanto más te esfuerzas en no hacer ruido, más ruido haces, no falla: pisas todas las pequeñas ramas que encuentras, te entra la tos tonta, la chaqueta susurra al moverte, te sorbes los mocos o estornudas, estornudas muy fuerte.

Como le ocurre a Miguelín que, de pronto, lanza un estruendoso estornudo que asusta a los pájaros.

Algo le ha hecho cosquillas en la nariz. Algo pequeño, blanco, ligero y sedoso. Algo que llena el aire a su alrededor como si fuera nieve.

La lila

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Hila la lila gotas de rocío, el hada Clara sacude sus alas y se eleva apartando los frágiles hilos que hila la lila.
Vuela el hada Clara sobre el río y el lago y, de puntillas sobre las olas, hace reverencias a las elegantes grullas y recogiendo las burbujas que tras sí los peces dejan, se hace un collar, una pulsera y hasta un fular.
Hila la lila gotas de rocío, el duende Vicente - nadie dijo que los seres fantásticos tuvieran nombres fantásticos... - da tres volteretas, una pirueta, cinco zapatazos y, de un salto, atraviesa los frágiles hilos que hila la lila.

Corre el duende Vicente hacia el prado dorado por el sol de la mañana y, trepando a la flor más cercana, la más alta, la más galana, grita, arma jarana, despierta a las perdices, las alondras, los gorriones... Y entre trinos y aleteos, gritos y jaleo, el duende Vicente recoge plumas y se hace un sombrero.
Hila la lila gotas de rocío, la bruja Maruja se arregla la falda, se ajusta el corpiño y, moviendo la escoba de izquierda a …

Abriendo el cofre

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Abro este Cofre de cuentos para que, ya seas niño o mayor, seas grande o pequeño,  seas alegre o tristón, sueñes dormido o despierto, rebusques, revuelvas, saques y leas y releas o no leas o desleas, o te líes o deslíes, te diviertas o le des vueltas, lo pongas del revés o lo endereces otra vez.

El caso es que te lo pases bien con él, sobre él, dentro de él o detrás de él.

Pilla sitio en el suelo -aquí no hay sillas-, ponte los ojos de leer y dime que lo pasas bien.

Si te gusta, vuelve por aquí y si no... ya nos veremos por ahí :)