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Mostrando entradas de diciembre, 2013

El Sr. Invierno

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Sentado en un banco, enfurruñado y tristón, nos encontramos hace poco al Sr. Invierno. Despacito y con cuidado, para no enfadarlo, nos fuimos acercando hasta sentarnos a su lado y Pedrín, que es el menos tímido de los tres, le preguntó: -¿Qué le pasa Don Invierno? -¿Por qué está tan serio? -preguntó Pablín. -¿Por qué tiene esa cara de vinagre? -Pregunté yo también. Y el Sr. Invierno, dando un suspiro que casi nos deja congelados, dijo con voz helada: -Porque no le caigo bien a nadie -Y las palabras, según salían, caían al suelo convertidas en hielo. -Eso no es cierto -dijo Pedrín enseguida. -A nosotros nos cae muy bien -Dijo también Pablín. -Bueno... a mí no tanto... -dije yo y no sé por qué me miraron todos tan raro. El Sr. Invierno, intentó negar con la cabeza pero le costó mucho porque lleva como unas quince bufandas y así no hay quien mueva el cuello pero, vamos, que nosotros lo entendimos.

-Pues seréis los únicos -y una letra “s” casi se me cae encima del pie -. Porque yo no oigo más que qu…

Pagotín Pereñín Pachín

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Pagotín Pereñín Pachín vivía en un agujero al pie del árbol más alto, grueso y anciano del Bosque Más o Menos Encantado. Pagotín Pereñín Pachín era un duende no muy alto, regordete, pelirrojo, pecoso y con un gran culete. La mayor parte del año nadie prestaba demasiada atención al pequeño duende pero cuando llegaba el invierno... Ah, cuando llegaba el invierno Pagotín Pereñín Pachín se volvía la mar de importante. Super importante. Importantísimo. Tan importante que sin él la Navidad no sería Navidad. Bueno, sí que sería Navidad pero no sería una Navidad como tiene que ser la Navidad. Sería una Navidad... distinta... diferente... rara... Todos los años, por Navidad, los habitantes del Bosque Más o Menos Encantado se reunían en un claro justo en el centro del bosque. Y justo en el centro de ese claro había un abeto. El abeto más alto. El abeto más grueso. El abeto más anciano de todo el bosque. Y ese abeto era el abeto en el que vivía Pagotín Pereñín Pachín y él, el pequeño, el regordete…