—Ñi, ñi, ñi... —dice Robustiana,
meciéndose en su mecedora
con muy poca gana.
—Ñi, ñi, ñi...
—Que soy muy seria,
dice Teodora...
—Ñi, ñi, ñi...
—Que soy muy sosa,
dice Sinforosa.
—Ñi, ñi, ñi...
-Y me suelta Ignacia
que no tengo gracia.
—Ñi, ñi, ñi...
—¿Y no va Ramona
y me llama gruñona?
Toma su café Robustiana,
y sigue rumiando,
con bastantes ganas.
—Y voy yo y compro
unos calcetines,
los que llevo puestos,
con muchos colorines.
Para que vean
que cuando quiero,
soy tan alegre
como un sonajero.
¿Y qué es lo que hacen
las muy tontorronas,
las muy criticonas
y las muy respondonas?
Mirar mis calcetines,
los de mil colorines,
mirarme a la cara
y reír a carcajadas.
¿Pues sabéis qué os digo?
Que me importa un higo.
—Ñi, ñi, ñi... —dice Robustiana,
meciéndose en su mecedora
con muy poca gana.

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