Garabato y la oscuridad



Al gato Garabato -que duerme en un zapato- la oscuridad le da muchísimo miedo. Cada noche, al meterse en su zapato, se tapa bien tapado, se encoge bien encogido y no abre los ojos... por si acaso.
-¡Esto tiene que acabar! -dice un día Garabato- Esta misma noche me voy a investigar qué se esconde en la oscuridad. Dicen que no hay nada. Veremos si es verdad.
Esa misma noche, a la hora de dormir, sale Garabato de su zapato y comienza a investigar.

Nada más empezar.... ¡Uuuuuhhh! Un fantasma vuela justo ante sus narices y del susto, se queda parado... Hasta que se da cuenta de que aquello que le hacía cosquillas en la nariz no era un fantasma sino una cortina.
-¡Seré tontorrón!
El paseo continúa con más tranquilidad hasta que, de pronto... ¡Zas! Garabato tropieza contra un enorme monstruo lleno de brazos y del susto, se queda parado... Hasta que, tras mirar con un solo ojo, descubre que aquello tan grande no es un gigante sino un perchero.
-¡Seré cobardón!

A continuación Garabato confunde una silla con un horror de señor, una planta con una bruja piruja, la pecera con un extraterrestre sin dientes, el reloj del microondas con un diablillo de ojillos amarillos.
Así, recorriendo toda la casa, Garabato descubre que los monstruos que veía y oía en la oscuridad no existían más que en su imaginación y se da cuenta de que, por oscuro que esté, no hay nada que temer.




 

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