Invierno caprichoso


Hubo un año un tanto extraño,
en que algo extraño ocurrió,
algo que nadie esperaba,
algo que antes nadie vió.
Aquel año tan extraño
en que algo extraño ocurrió
el Señor Invierno un tanto huraño
dijo: -¡Aquí me quedo yo!
dijo que no se iba,
que estaba muy cómodo
que de aquí no se movía
y ya está.
La que se lió no fue normal
todos corrían de acá para allá.
-¡Hay que conseguir madera!
-¡Hay que comprar carbón
-¡Hay que traer más comida!
-¿Qué vamos a hacer? ¡Qué horror!


La señora Primavera, escandalizada,
preocupada y enfadada
con el señor Invierno tuvo una reunión:
-Tienes que irte enseguida.
- Es mi turno, no seas cabezón.
Y el Invierno, erre que erre:
-Que de aquí no me muevo yo.
El señor Verano, serio y enfadado,
le echó un broncazo y se quedó callado.
Pero el Invierno repitió:
-Que no, que de aquí no me muevo yo.
El señor Otoño, su mejor amigo,
se acercó a él abrochando su abrigo,
hablaron largo y tendido
pero el Invierno insistió:
-Que no, que de aquí no me muevo yo.


Y allí se quedó aquel año un tanto extraño,
en que algo extraño ocurrió,
algo que nadie esperaba,
algo que antes nadie vió.
Pasó mayo y luego junio,
también julio llegó y pasó
y el veintiuno de agosto incluso nevó y heló.
Y el señor Invierno insistía:
-De aquí no me muevo yo.
Cierto día, de paseo,
un niño se le acercó,
un niño de palmo y medio,
flaquito y algo dentón,
hasta él llegó temblando
con cara de tristón.
-¿Por qué andas triste y cabizbajo?-el Invierno preguntó.
-¿Por qué no estás tan feliz como yo?
-Porque tengo frío - repondió el niño.
´-Porque tengo hambre -el niño contestó.
-Porque el Invierno no se ha ido y en este pueblo, nada ha crecido. 


No hay frutas, ni verduras, ni granos.
Sin primavera no hay flores y no hay frutos sin verano.
No hay siembra ni sembrado.
-¿Entonces que yo esté aquí no os hace felices?
-Cuando vienes unos meses, sí, pero no que si te quedas a vivir.
El Señor Invierno entonces pensativo se quedó,
siguió andando, ensimismado
y tomó una decisión.
Hubo un año un tanto extraño,
en que algo extraño ocurrió,
algo que nadie esperaba,
algo que antes nadie vió.
Aquel año tan extraño
en que algo extraño ocurrió
el Señor Invierno un tanto huraño
dijo: -¡De aquí me marcho yo!
-Dejo paso a mis hermanos,
que vengan el sol y el calor
que vuelvan flores y frutas,
las siembras, las cosechas y el color.
Que en la variedad hay vida,
alegría y diversión.
Hubo un año un tanto extraño,
en que algo extraño ocurrió,
algo que nadie esperaba,
algo que antes nadie vio.

Entradas populares de este blog

El globo rojo

La casa destartalada

Carbón por Navidad